Críticas de la oposición al discurso de la Presidenta





Economía
Elisa Carrió acusó a Cristina Kirchner de "mentirle" al pueblo y además hizo un llamado a la paz; en tanto, María del Carmen Alarcón, ex diputada nacional, dijo que el discurso le produjo “un profundo dolor”; críticas de la UCR
Martes 25 de marzo de 2008 20:02
El discurso de la presidenta Cristina Kirchner despertó críticas en la oposición. Así, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, sostuvo hoy que la presidenta Cristina Kirchner "le miente" al pueblo y llamó "a la paz" y a evitar la respuesta violenta.
En medio de la histórica protesta el campo, Carrió, dijo en declaraciones a Todo Noticias que la Presidenta ejerce violencia. "Repudio el discurso de la Presidenta Kirchner. Llamo a paz y a la respuesta no violenta de los que están a vera del camino en las rutas. No es cierto lo que dijo. El costo de la producción es altísimo y, además, le roban a la gente del campo el 44 por ciento de la producción", dijo Carrió, que adelantó que la Coalición Cívica solicitará en el Congreso la anulación de la suba de las retenciones que anunció el ministro de Economía, Martín Lousteau.
En tanto, María del Carmen Alarcón, ex diputada nacional, dijo que el discurso de Cristina Kirchner le produjo "un profundo dolor".
Alarcón, mentora del grupo Pampa Sur, señaló: "En esta instancia apelábamos al consenso, la unidad y el dialogo desde la presidencia o desde el Ministerio de Economía".
La ex diputada también dijo que "hace 13 días que estamos acompañando a nuestros productores y lo seguiremos haciendo".
Una de las cuestiones que más preocupa al Gobierno es la falta de alimentos que ya se empiezan a observar en las góndolas de los supermercados. Al respecto, Alarcón indicó: "El desabastecimiento se va a producir de manera natural".
El titular del Comité Nacional de la UCR, Gerardo Morales, junto a los presidentes de los bloques parlamentarios del radicalismo, Oscar Aguad y Ernesto Sanz, también criticaron.
"La enorme expectativa de toda la sociedad argentina ante las palabras de la Presidenta reflejaba la esperanza de un atisbo de solución al conflicto del campo; lamentablemente, Cristina Kirchner contestó con el estilo autoritario de siempre, al que nos tiene acostumbrados", expresa en un comunicado.
"Una vez más, el mensaje de la Presidenta estuvo cargado de prepotencia y provocación. Una vez más, se eligió el peligroso y delgado sendero de confrontar argentinos contra argentinos", agrega.
Y finaliza con una advertencia: "Tras su discurso de confrontación, Cristina Kirchner es la única responsable de los posibles conflictos que se generen en la rutas y el desabastecimiento. De eso deberá hacerse cargo".

De Cristina Kirchner al campo: "No me voy someter a ninguna extorsión"



Marzo de 2008

Economía
De Cristina Kirchner al campo: "No me voy someter a ninguna extorsión"
La Presidenta se refirió al conflicto con el agro y calificó la protesta como "los piquetes de la abundancia"; "Son sectores que no piensan ni cambiar ni entender", dijo
Martes 25 de marzo de 2008 18:30
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner criticó con palabras muy duras a los dirigentes ruralistas que mantienen el paro agropecuario más contundente de la historia y que hoy cumple 13 días ininterrumpidos sin actividad, dejó en claro que no va a permitir ninguna extorsión por parte de los productores del campo y su reclamo por aumento del Gobierno en las retenciones a las exportaciones. “Llamo a los distintos sectores que también son parte de la Argentina. Los llamo a la reflexión y les digo que no me voy a someter a ninguna extorsión”, enfatizó Cristina Kirchner. Y agregó: “Yo puedo entender los intereses del sector pero quiero que sepan que tengo que gobernar para los intereses de todos los argentinos. Los que me votaron y los que no”. La mandataria afirmó que los huelguistas "tienen excelente rentabilidad por políticas sustentadas por todos los argentinos" y criticó el alto grado de violencia de algunos manifestantes, que han montando bloqueos en las rutas del país. Contra los piquetes. "Volvieron los piquetes más violentos y por el sector de mayor rentabilidad de los últimos cuatro años y medio. El sector rural goza actualmente de una rentabilidad nunca vista", enfatizó la mandataria se quejó Cristina Fernández. "Algunos sectores insisten con la misma practicas de siempre y se niegan a cambiar y a comprender. Durante la crisis de 2002 pedían palos y que pusiera orden reprimiendo a los que no tenían trabajo y manifestaban en las calles”, agregó la Presidenta y recordó que los productores rurales "venían a pedir por favor políticas de créditos bancarios para que no les remataran sus campos". "Parece que cuando hay pérdidas la sociedad debería absorberlas", criticó Fernández, en cambio en las actuales circunstancias "las vacas para ellos y las penitas son para los demás", ironizó recordando una canción de Atalhualpa Yupanqui, comentario que fue aplaudido por el auditorio. Precios subsidiados. Cristina Fernández defendió el sistema de retenciones para mantener una política cambiaria favorable para las exportaciones agrícolas. "¿Que sucedería si hubiese una relación del peso con el dólar como hay en Brasil entre el real y el dólar?", se preguntó la mandataria. Tras ello, explicó otros beneficios que, según ella, tiene el agro argentino:”El campo consume 4000 millones de litros de gasoil. Que no tiene un precio internacional, sino un precio argentino subsidiado por todos los argentinos. La mandataria precisó que se invirtieron 3600 millones de dólares en obras hídricas para recuperar terrenos de cultivo que "han quintuplicado su valor inmobiliario". "Nadie critica que puedan comprarse una cuatro por cuatro, pero no parece bien que quieran hacerlo a costa de que otros argentinos no puedan acceder a las cuestiones más elementales", enfatizó la mandataria. Cristina Fernández también afirmó que "el peón rural es el peor pagado de la escala salarial y es el sector donde hay el mayor índice de trabajo en negro. La huelga se la están haciendo a los argentinos porque las exportaciones siguen viento en popa", agregó Cristina Fernández. "La huelga se la están haciendo a los argentinos porque las exportaciones siguen viento en popa", afirmó la presidenta. En tal sentido, aseguró que se han exportado en las últimas semanas alrededor de 2 millones de toneladas de granos. "¿Queremos volver a un país de unos poquitos o queremos un país con mayor distribución del ingreso, un país más justo?", preguntó Fernández, durante su discurso. Los 34 minutos que destinó la Presidenta en su primer discurso desde que comenzó la protesta del campo parecieron no querer establecer ningún acercamiento con el sector agropecuario para que se llegue a una rápida solución al conflicto. Indignación de los productores. De esta manera, las palabras de la presidenta cayeron como un balde de agua fría en varios empresarios y productores del campo. Una de ellas, apostada en uno de los piquetes de Rosario, estalló: “Malo, malísimo el discurso. Soy productora del interior y esto es malísimo para el país”. En Entre Ríos, el presidente de la Sociedad Rural, se paró frente a los convocados en la ruta 14 y repudió: “Nos castigan a nosotros y empobrecemos a los pueblos del interior. Vamos por el camino de saqueo del interior”. Y agregó: “Nos quiere enfrentar con el hombre común, pero hay 200.000 familias pobres y no quieren hacerse cargo. "Egoísmo y soberbia de pensar que se saben todo”, dijo. Luego, se dirigió a los productores y consultó: “¿Seguimos con la medida? Seguimos”. Sólo habilitarán media calzada para que pasen autos y micros. “Imprudente e inoportuna”, así definió otro productor de Gualeguaychú la alocución de Cristina. “Da vergüenza lo que dijo. Con esta medida se terminan los pequeños productores”, dijo indignado. Productores del piquete en Santa Fe, luego de escuchar por altoparlantes a Cristina, también demostraron su enojo: “Vamos a permitir el paso de particulares, de micros y remises. Pero van a parar carnes, lácteos y ganado en pie. No nos vamos a enfrentar a la sociedad, que es lo que quiso hacer en el pseudodiscurso de la presidenta”. El paro se hace sentir. La huelga del campo, que paralizó la venta de granos y carnes, cumplió su decimotercer día con momentos de tensión en decenas de rutas del país, donde los productores agrarios instalaron barricadas para impedir la circulación de camiones. La protesta, convocada en rechazo al aumento de impuestos a la exportación de granos y a la política agropecuaria del Gobierno por cuatro agrupaciones que reúnen a unos 290.000 productores agrarios, está provocando desabastecimiento de leche y carnes en las cadenas minoristas en todo el país. "Continúa el paro agropecuario ante la falta de respuestas positivas del Gobierno nacional", dijeron las entidades en un comunicado leído en conferencia de prensa por Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria Argentina. "No se va claudicar, a capitular de ninguna manera. Es la voluntad que nos otorgan miles y miles de productores, comerciantes, trabajadores y la agroindustria, que están diciendo basta", dijo luego Buzzi ladeado por los líderes de las otras tres organizaciones en huelga. Hasta el momento, la protesta paralizó la faena de carne, mientras que la mayoría de los exportadores de granos se quedó sin reservas y no puede operar. "Actualmente la mayoría (de los exportadores) está fuera de operaciones. Porque nos hemos quedado sin stock. Ni de granos, ni aceites ni harinas", dijo a Reuters Alberto Rodríguez, director del Centro de Exportadores de Cereales.

Día 14: aumentan pedidos para que Cristina dialogue




Gobernadores, intendentes, diputados y senadores oficialistas y de la oposición salieron a reclamarle a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que abra una mesa de diálogo con las entidades rurales y productores agropecuarios que mantienen cortes de rutas en todo el país.El puntapié lo lanzó esta mañana el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, aunque no mencionó explícitamente la tregua que proponen los otros líderes políticos. "Lo que queremos es encontrar la solución que le sirva a todos los argentinos, no que les sirva a estos neopiqueteros que están cortando rutas, están generando desabastecimiento, están tratando de generar el malestar de la gente", dijo.El gobernador que encabeza la cruzada para pacificar las rutas, es el santafesino Hermes Binner, que junto a más de 140 intendentes y presidentes comunales de su provincia firmaron hoy un documento reclamando al Gobierno nacional que anule las retenciones a los granos impuestas el 11 de marzo e inicie un proceso de negociación. A esa solicitada también adhirió el senador nacional del PJ Carlos Reutemann. “De este problema se sale con el consenso que deriva del diálogo", aseguró Binner. Otro mandatario provincial que se sumó al consenso entre el Poder Ejecutivo y los productores fue el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri. Urribarri sostuvo hoy que aspiraba a que la crisis del campo "se resuelva de una manera pacífica y buscando una solución que convenga a todos los argentinos". El entrerriano afirmó al salir de una reunión en Casa Rosada con Alberto Fernández que "estamos bregando para que se resuelva en paz y en diálogo".Su coterráneo y ex gobernador de Entre Ríos Jorge Busti, también pidió un llamado al diálogo. “En reunión parlamentaria, con representación de todos los bloques y las autoridades de la Cámara (de Diputados provincial) se resolvió invitar a los actores del sector agropecuario a dialogar, simplemente a escuchar sus inquietudes”, indicó Busti.“He sido tres veces gobernador, con defectos, con errores y alguna virtud, pero jamás rehuí al diálogo con ningún sector. Creo en el diálogo como el único instrumento para solucionar los conflictos en la democracia”, sostuvo el actual presidente de la Cámara Baja entrerriana.

http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=1285

Pedagogía de la arrogancia

Cristina Kirchner cometió un error de los que hay pocos ejemplos aún en la política argentina: con un discurso logró unir a distintos actores en su contra.


La presidenta Cristina Kirchner cometió un error de los que hay pocos ejemplos aún en la política argentina: con un sólo discurso logró unir a distintos actores en su contra, a quienes condujo como en una vía rápida a la Plaza de Mayo, un escenario muy temido para un sistema político que aún está recuperándose de la crisis de 2001. Las consecuencias del infortunado discurso aún están por verse, pero ya puede decirse que no es un traspié casual sino que el error está en la base del estilo de la Presidenta. Es esa pedagogía de la arrogancia que se vio ya en su primer discurso como Presidenta ante la Asamblea Legislativa, cuando, por ejemplo, lanzó un reto a uno de sus invitados, su colega uruguayo Tabaré Vázquez. En aquel momento, muchos recibieron la reprimenda con humor, sin percibir que se trataba de algo muy peligroso para un mandatario.


Hablar sin papel; confiarse en la memoria; jugar con las emociones del auditorio; sobreestimar su propia capacidad; utilizar el atril para agredir y dividir; considerar que los adversarios son enemigos a los que hay desenmascarar ante la sociedad con argumentos provocativos; adoptar una pose blindada, impermeable a las críticas; amonestar con los deditos y con las inflexiones de la voz; son todos atributos negativos para un Presidente, para alguien que ha sido elegido para gobernar para todos.

http://www.perfil.com/contenidos/2008/03/25/noticia_0064.html

Discurso de Cristina Kirchner contra el campo // 25.03.08

El conflicto con el campo, sin solución a la vista

Jueves 15 de mayo de 2008

El gobierno nacional y los productores agropecuarios miden sus fuerzas y defienden sus intereses, sin que parezca que alguno de ellos está dispuesto a ceder.
No se vislumbra aún cuál será el desenlace del enfrentamiento entre el kirchnerismo y los productores rurales. Ninguna de las dos partes involucradas en el conflicto parece dispuesta a ceder, el kirchnerismo por convicción y los productores por necesidad. La cuestión, por lo tanto, se ha convertido en una pulseada donde ambos grupos miden fuerzas en defensa de sus intereses. Sería sin embargo inexacto situar al kirchnerismo y a los productores en un mismo plano de responsabilidad.
Los ruralistas llegaron a esta instancia después de que el gobierno sancione un régimen impositivo confiscatorio y ante la ausencia de eco para sus planteos. Cuando no les quedó más alternativa, debieron adoptar una medida de fuerza que duró tres semanas y, cuando el efecto de esa medida empezaba a provocar males muy graves para la sociedad en su conjunto, la levantaron para prestarse a dialogar con el gobierno. Pero el gobierno no les ofreció nada en el curso de la negociación. La posición del gobierno siempre fue que el campo debía aceptar sus decisiones y no había margen alguno para ninguna reconsideración. Ante este panorama, es lógico que los productores hayan retomado las medidas de fuerza.
Si el gobierno se aviniera seriamente a flexibilizar su posición, los ruralistas retomarían la negociación. El problema radica en que esa hipótesis no figura en el menú de opciones del kirchnerismo y, por lo tanto, la situación no da más que para la profundización del enfrentamiento. Esto no produce beneficios para nadie pero Néstor Kirchner está dispuesto a inmolarse políticamente antes que adoptar una postura flexible. Por eso el conflicto está planteado prácticamente en términos de “todo o nada”, sin margen para que se llegue a ningún entendimiento.
¿Cómo puede evolucionar esto? Es difícil preverlo pero está claro que la posición del kirchnerismo va perdiendo apoyos en la medida en que el conflicto se agudiza y se percibe que la intransigencia del gobierno torna inviable cualquier alternativa de negociación. Muchos dirigentes peronistas empiezan a poner en la balanza el pro y el contra de seguir prestando su apoyo al kirchnerismo y en el balance tienden a crecer los argumentos en contra y achicarse los factores a favor. Sin embargo, es improbable que la situación política se desestabilice en forma inmediata. La razón por la cual esto probablemente no ocurrirá es que si bien el gobierno no puede forzar a los ruralistas a desistir de su posición, nadie tiene la fuerza suficiente como para hacer caer al gobierno. Por lo tanto, la situación ha llegado a una suerte de “equilibrio inestable” donde lo que cabe prever es que los ruralistas mantendrán la protesta dentro de límites acotados para no granjearse el repudio del resto de la sociedad y el kirchnerismo deberá resignarse a convivir con un grupo fuerte y organizado que le hace frente.
Cabe conjeturar que, con ciertos vaivenes y sobresaltos, esta pueda ser la situación que se mantenga hasta las elecciones legislativas del año próximo. Para entonces, el escenario político posiblemente haya sufrido grandes reacomodamientos y, según cuál sea el resultado que se registre, la situación política podría experimentar cambios profundos. Es imaginable que algunos de los dirigentes peronistas que empiezan a sentirse incómodos con el rumbo que toma la gestión del gobierno, elijan presentarse a las elecciones por medio de algún frente justicialista disidente (es usual que el peronismo presente varias listas en las elecciones). Según cuál sea el resultado que se registre, quedará definido un nuevo escenario político. Si el gobierno sufriera una derrota importante, su posición quedará debilitada y deberá cambiar la política o directamente podría llegar a ser desplazado como lo fue De la Rúa aunque esto último no parece demasiado posible. Podría llegar a suceder, inclusive, que Cristina Kirchner se distancie políticamente de su marido y se recueste sobre otras corrientes dentro del mismo peronismo. Por fuera del peronismo, sigue sin percibirse la presencia de fuerzas políticas con perspectivas promisorias. El macrismo, que es el proyecto más interesante que surgió en los últimos años, está aún en una etapa muy incipiente de su desarrollo como para considerarlo una alternativa válida dentro de un plazo previsible.
El desarrollo del conflicto kirchnerismo-campo se perfila para ser el dato central del escenario nacional dentro de los próximos dieciocho meses y alrededor de él parecen girar todas las demás variables. Seguramente esto tendrá efectos negativos en la marcha de la economía y eso repercutirá en contra del gobierno que, por ser tan intransigente, quedará sindicado como el responsable de toda la situación. Pero, en tanto no surja una alternativa que por el momento no se percibe (dentro ni menos aún fuera del peronismo) el kirchnerismo encuentra en el temor a la incertidumbre sobreviniente su principal aliado político.
Llegamos así a la misma conclusión de siempre: que el kirchnerismo es lo que queda cuando todas las demás alternativas políticas se diluyen. El conflicto con el campo ha abierto el espacio para la aparición de alguna alternativa presumiblemente mejor. Sin embargo, aún está por verse que esa hipótesis aparezca y con qué perfil. Ahora hay, al menos, un foco de cuestionamiento hacia el kirchnerismo que antes no se veía. Esto representa un progreso respecto de la situación de hace pocos meses. Pero falta aún mucho para eliminar el tumor que el kirchnerismo representa para nuestro país. No se ve todavía luz al final del túnel. Pero, al menos, tenemos una noción acerca del camino que debemos recorrer para acercarnos a la salida. Los atropellos del kirchnerismo encontraron un límite en la protesta del campo. Por ahora, todo se limita a eso, a ponerle un límite pero no a generar un camino alternativo. Habrá que seguir con atención el desarrollo del conflicto porque de su desenlace pueden surgir novedades significativas. © www.economiaparatodos.com.ar

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